Longevidad (también se dice esperanza de vida) es un concepto que corresponde a los estudios demográficos, pero no se trata sólo de dicho aspecto sociológico. En general tiene que ver con la duración de vida de un ser humano o de un organismo biológico y se utiliza con más frecuencia en referencia a la ancianidad o la edad de un ser vivo, por ejemplo la longevidad de un roble.
Las reflexiones sobre la longevidad van más allá de la brevedad de la vida humana y en los métodos para extenderla más allá del límite tenido como normal. El tema ha sido no sólo una preocupación de la ciencia, sino también de la literatura de viajes, ciencia ficción y novelas. En el caso humano, múltiples leyendas en las diferentes culturas y contextos religiosos han pretendido extraordinarias longevidades como la de Matusalén en la Biblia que vivió 979 años
Historia
Una notable declaración de Diógenes Laercio (a. 250) es la más antigua referencia acerca de una longevidad centenaria aceptada por la ciencia. Diógenes declaró que el astrónomo Hiparco de Nicea (a. 185 adC - 120 adC) aseguraba que el filósofo Demócrito de Abdera había vivido 109 años (nació aproximadamente entre el 470 adC y el 460 adC y murió entre el 370 adC y el 360 adC). Otras referencias de otros pensandores de la antiguedad griega corroboran el dato de que Diógenes había vivido más de cien años. La posibilidad de que ello sea cierto también es respaldada por el dato que la mayoría de los filósofos de la Antigua Grecia vivieron más de 90 años. Algunos ejemplos:
- Jenófanes de Colofón, a. 570/565 — a. 475/470 adC.
- Pirrón de Elis, c. 360 — a. 270 adC.
- Eratóstenes de Cirene, a. 285 — a. 190 adC.
Pero el caso de Demócrito es diferente del caso de, por ejemplo, Epiménides de Cnosos (vivió entre los siglos VII y VI adC) del cual es referenciado incluso por pensadores del siglo pasado, que vivió 154, 157 e incluso 290 años, un caso que no ha sido verificado por la ciencia.
Esperanza de vida
La esperanza de vida es la media de la cantidad de años que vive una cierta población en un cierto periodo de tiempo. Se suele dividir en masculina y femenina, y se ve influenciada por factores como la calidad de la medicina, la higiene, las guerras, etc, si bien actualmente se suele referir únicamente a las personas que tienen una muerte no violenta. La esperanza de vida como indicador social es utilizada por los sociólogos para medir el grado de desarrollo de un país, pero los datos pueden ser relativos en tal sentido porque pueden ser alterados por guerras, epidemias, violencia y otros fenómenos diferentes a los indicadores económicos. En muchos casos personas de países subdesarrollados o en vías de desarrollo o de culturales naturales pueden tener una gran longevidad que contradice el supuesto de que a mayor desarrollo mayor esperanza de vida.
Las personas más viejas del mundo
Personas que sobrepasan los cien años no son solo del interés científico, sino también del público en general interesado en alargar de manera saludable sus años de vida. La siguiente es una lista de las personas registradas en la edad contemporánea que han sobrepasado más de cien años de vida.
El Grupo Gerontológico de Investigación, fundado entre 1990 y 1992 en Los Angeles, busca personas que hayan superado los 110 años de edad y ha incluido el nombre de las siguientes personas:
- Jeanne Calment (1875-1997): Es la persona de la contemporaneidad que ha sido cientificamente documentada que vivió exactamente 122 años y 164 días.
- Shigechiyo Izumi (1865?-1986): Es el varón que el Libro Guinness de récords mundiales reconoce hasta el presente como el que más años ha vivido. Vivió 120 años y 237 días, aunque el año de su nacimiento es discutido. El hecho de que no hay evidencias sobre su año de nacimiento, ha puesto dudas sobre su edad, sin embargo.
- Christian Mortensen (1882-1998): Si la edad de Izumi es discutida por la carencia de documentos sobre su año de nacimiento, la de Mortensen lo pone como el varón que más años ha vivido y cuyos documentos están en regla. Vivió 115 años y 252 días.
Narrativa
La preocupación por alargar el periodo vital humano ha llenado de leyendas e historias las culturas mundiales con relatos espectaculares. Historias de largas longevidades se presentan desde la antiguedad y muchas de la mano de las religiones que describen las divinidades como seres inmortales. Por lo tanto, seres mortales que viven más allá de lo esperado, son vistos en relación con dichas divinidades.
En las religiones judeo-cristianas, Adan y Eva fueron creados con la orden de no comer del "árbol de la ciencia del bien y del mal, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio".2 Después del pecado del hombre, Dios acorta y establece los años en que un ser humano puede vivir:
Para las religiones hindúes como el Budismo y el Hinduismo, así como antiguas religiones egipcias, el alma del ser humano, todos los seres vivientes e inanimados, tienen más de una vida en lo que se conoce como la reencarnación.
Numerosos sistemas filosóficos a través de la historia, por ejemplo el gnosticismo, han buscado también por la inmortalidad y el mito de la Fuente de la juventud. Muchas de ellas plantéan que esta se logra por medio de la búsqueda de la sabiduría y el dominio del cuerpo mortal, pero otras sugieren la existencia de substancias, fuentes o lugares que detienen el deterioro biológico del cuerpo humano.
Ciertas ideas no demostradas científicamente plantéan que ciertas razas o pueblos tienen una mayor longevidad que otras.
Culturalmente, muchos pueblos naturales de África, Asia y América Latina, tienden a venerar a la persona más anciana como depositario de experiencia y sabiduría.
Futuro
Numerosos centros de investigación del tema intentan buscar alternativas para aumentar el nivel de longevidad humano a través de elementos comohormona del crecimiento, antioxidantes, evitar la destrucción de los telómeros, criónica, agentes que imitan la restricción calórica, minimización del consumo de insulina, hasta cambios en la dieta como beber un vaso de vino o cerveza diario.
Sin embargo, cambios climáticos, crisis alimentarias, conflictos bélicos y otros podrían incidir en el anhelo de sociedades de gran longevidad. Los países industrializados, que han reducido su nivel de natalidad a cifras alarmantes como España, Italia e incluso los Estados Unidos, tendrán cada vez sociedades más ancianas durante el siglo XXI, lo que incidirá en la preocupación por prolongar la vida. Una mejor atención médica, dietas más ricas y sociedades más pacíficas en países ricos, tienen sin duda consecuencias positivas en el aumento del grado de esperanza de vida de sus pobladores, contrario a lo que sucede en países pobres en donde las atenciones de salud son menores, mayores peligros de epidemias, problemas en la alimentación y conflictos bélicos.
Al mismo tiempo, problemas como la obesidad, diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, cáncer, suicidio y otros problemas comunes a sociedades más industrializadas, amenazan el grado de longevidad.
Desde 1840 el nivel de vida humano a nivel global ha subido considerablemente, siendo mayor para las mujeres que para los varones con una diferencia promedio de tres años en todo el mundo. Para muchos observadores, el tope del nivel de vida puede seguir subiendo en el presente siglo. La esperanza de vida femenina ha aumentado, según los expertos, debido al avance de la medicina en lo que tiene que ver con el parto, causa de mortalidad femenina principal antes del siglo XIX y que hoy está presente en paises de extrema pobreza.
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